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jueves, 15 de enero de 2009

Dios Padre.

Para comenzar, sito la primera parte del video 1 de Zeitgeist (la caricatura de Dios), donde se intenta mostrar a Dios Padre como un insensible adicto a la mortificación e hipócrita, por prometer algo y luego enviarnos a un sufrimiento eterno. Pues para empezar, existe algo llamado libre albedrío, que es una de las pruebas mas contundentes del amor de Dios. El libre albedrío, se compone básicamente de lo siguiente: ¡Somos libres! ¡Ya somos libres! Y esto es lo que Zeitgeist no entiende, no somos esclavos de nada, a menos que queramos serlo. No necesitamos que nadie nos libere de nada, porque ya Jesús lo hizo del pecado, y desde ese momento reafirmó la libertad que Dios nos dio cuando nos creó. Ahora el punto es, ¿Qué hacemos con esa libertad? Ante una situación en la que sabemos que hay algo malo y algo bueno y distinguimos ambas cosas, ¿Qué elegimos? Porque si elegimos el mal, entonces ya no es Dios el culpable de nuestro malestar, sino que somos nosotros. Ej: Un estudiante puede inculpar a un compañero de algo que él hizo, sabe que lo que hizo esta mal y que lo justo sería decir la verdad y aceptar su error, pero sin embargo decide incriminar a su compañero. El alma de ese joven se mancha, pero por responsabilidad de el mismo. Otro ejemplo: Un empresario estafa en un negocio a otro, sabe que lo que hace esta mal, pero sin embargo no le importa que el otro comerciante pueda perder su casa, sus bienes, y todo lo que tiene, el lo estafa igual. El alma de ese empresario se mancha por responsabilidad de él mismo. Aún mas común: Voy por la calle, en mi auto, bajo la lluvia y veo a alguien caminando, con un paraguas si, pero la tormenta es fuerte y yo no me detengo, total, el otro tiene un paraguas. Si, el otro tiene un paraguas, pero yo tengo un auto con tres asientos libres donde podría tranquilamente acomodar a esa persona y llevarla a su casa para evitarle, quizás, un resfrío. Entonces pongamos las cartas sobre la mesa y seamos realistas, no es Dios quien le miente a la directora, quien estafa al negociante, o quien no frena el auto. Somos nosotros, y nadie nos obliga a hacerlo, lo hacemos porque queremos.
Por tanto no podemos hablar de un Dios Padre malo, si nosotros somos los malos. Dios es enteramente bueno y espera de nosotros lo mismo, de lo contrario no nos habría mandado a su Hijo, pero si nosotros no elegimos actuar como Él, eso ya pasa por cuenta nuestra.